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Separación de familias migrantes en la frontera sur de EEUU: el cómo, el dónde y el porqué

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Separación de familias migrantes en la frontera sur de EEUU: el cómo, el dónde y el porqué

Abrumado por el aumento de cruces clandestinos en la frontera, el gobierno de Trump quiere procesar criminalmente al máximo de indocumentados y, de esta manera, separar a los padres de sus hijos cuando son arrestados.

El ‘efecto Trump’ en la frontera se acabó y el gobierno busca ahora la manera de frenar la creciente llegada de indocumentados lanzando un mensaje: va a separar las familias migrantes al llegar.

Y ya está pasando, según múltiples fuentes consultadas por Univision Noticias. No es una política nueva ni pasa en todos los casos, pero el gobierno de Donald Trump quiere aumentar la mano dura contra estos indocumentados.


Bajo la política de ‘tolerancia cero’, el fiscal Jeff Sessions pretende procesar criminalmente al máximo de inmigrantes que cruzan ilegalmente la frontera. Y es en esos casos que las familias son separadas: los adultos son enviados a las cortes de justicia y los niños, transferidos a albergues del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS). Todos inician así procesos de deportación.

El gobierno asegura no tener contabilizadas cuántas separaciones ha habido, pero sí da una pista. Desde octubre de 2017, el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) ha tratado unos 700 casos de niños cuyos padres estaban en custodia de las autoridades migratorias. Todos o una parte de ellos podrían haber sido separados al llegar a la frontera.


¿Hay alguna orden nueva?

El pasado 7 de mayo, el fiscal general Jeff Sessions dijo que su política de ‘tolerancia cero’ contra quienes cruzan la frontera de manera ilegal incluye la separación de familias. “Si traficas a un niño, te procesaremos. Y ese niño podría ser separado de ti, como es mandado por ley”, subrayó Sessions.

Esa voluntad del gobierno de Trump se tradujo en órdenes internas, según dijo a Univision Noticias una portavoz del Departamento de Seguridad Nacional (DHS).

Por un lado, la secretaria Kirstjen Nielsen exigió el 4 de mayo en un memorandum a los funcionarios del DHS que pidan la persecución criminal de aquellos que crucen la frontera de manera ilegal y los refieran al Departamento de Justicia.

Por otro, Jeff Sessions mandó una orden similar a los fiscales y les recordó que la ley migratoria contempla penas de hasta seis meses de cárcel para quienes crucen ilegalmente la frontera por primera vez.


En el documento, Sessions ordenó a sus subordinados en las zonas fronterizas “adoptar una política de tolerancia cero para todas las ofensas que deban ser perseguidas”. Además, escribió a los funcionarios del Departamento de Justicia: “Están en la primera línea de esta batalla”.

En McAllen, donde más arrestos se producen, esas directivas ya han llegado. Miguel ‘Andy’ Nogueras, de la oficina de defensores públicos, explicó a Univision Noticias haber sido testigo de ello. El reto interno es que la Patrulla Fronteriza detenga a unos 350 inmigrantes al día en esa zona y que la corte en McAllen procese a unos 300 por jornada.

El pasado lunes, de los 83 casos que Noguera vio procesados en corte, 11 dijeron haber sido separados de sus hijos o nietos al ser detenidos.

 

¿Por qué quieren separarlos?

“Si no quiere ser separado de su hijo, no los haga cruzar la frontera ilegalmente”, dijo en un discurso Sessions este mes. Y esa idea se repite en el resto de comunicaciones con el gobierno sobre este asunto: quieren disuadir al creciente número de inmigrantes que cruzan por el río o el desierto de manera clandestina.

La administración Trump no esconde su preocupación y habla de una “crisis de seguridad”. El pasado abril, la cifra de inmigrantes arrestados en la frontera fue la más alta desde que Donald Trump es presidente y fue tres veces mayor que en el mismo mes de 2017.

Y confían en la separación de familias como una manera de disuadirlos y, para ello, destacan el sector fronterizo de El Paso como un caso exitoso. A principios del año fiscal 2017, esa zona experimentó un fuerte incremento de cruces ilegales, pero el gobierno empezó a separar a adultos de sus hijos y la cifra cayó un 64%.


¿También separan en los puertos de entrada?

Pese a las amenazas del presidente Donald Trump contra la caravana de migrantes centroamericanos, separar a las familias en los puntos de entrada oficiales es más complicado.

Los indocumentados que entran por un punto fronterizo no están accediendo al país de manera ilegal. No son perseguidos criminalmente, pasan por una entrevista de miedo creíble y emprenden un proceso migratorio en el que deberán demostrar que tienen un caso de asilo.

De hecho, se han reportado varios casos de la caravana de migrantes en los que no solo no fueron separados, sino que fueron liberados.

Sin embargo, sí pueden producirse algunas separaciones, como explicó el abogado de inmigración Álex Gálvez a Univision Noticias.

“En el caso que haya una separación, esta ocurre en el inicio del arresto o cuando la persona se presenta en un puerto de entrada y asilo. Las autoridades proceden a separarlos cuando, por ejemplo, la persona que lo trae no logra probar que es el padre biológico del menor”, agrega.

 

¿Antes separaban familias?

“La separación de familias no es algo nuevo de la administración Trump”, explicó a Univision Noticias el director del Migration Policy Institute, Muzaffar Chishti. “El gobierno de George W. Bush lo hizo desde 2001 y hasta que se empezaron a construir los primeros centros de detención familiar en 2005”.

Sin embargo, a base de memorándums, el gobierno de Barack Obama apostó por mantener unido a como mínimo un progenitor (normalmente la madre) con los hijos, ya fuera en centros de detención de ICE o en libertad mientras seguían su proceso de deportación. La administración demócrata tampoco puso como prioridad llevarlos en las cortes de justicia.

Separarlos era minoritario hasta que llegó la política de ‘tolerancia cero’ del gobierno de Trump. “Lo que es nuevo es la persecución criminal para todos los que cruzan ilegalmente”, dice el director del Migration Policy Institute.

El gobierno de Trump no hace nada ilegal. “No hay ninguna excusa para no penalizar a una persona que haya cometido un delito”, explicó Lilia Velásquez, profesora de Leyes en la Universidad de California en San Diego. “La ley no dice que las personas que tienen niños pequeños no irán a la cárcel”.

Los adultos pasan a manos de los US Marshalls antes de ir a la corte federal, donde enfrentan una pena máxima de cárcel de seis meses si es la primera vez que son detenidos al cruzar. Los hijos siguen otro camino.


¿Qué pasa con los niños separados?

El Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) se encarga de los menores que son separados de sus padres al cruzar ilegalmente la frontera. Siguen el mismo camino que los menores que llegan solos.

Los menores migrantes que no son mexicanos, viajan solos y son detenidos por la Patrulla Fronteriza son objeto de un trato especial que marca una ley de 2008.

En un plazo de 72 horas después de su arresto, los jóvenes deben ser transferidos a un albergue bajo la supervisión del HHS y, de ser posible, deben ser puestos bajo la custodia de un familiar mientras esperan para comparecer ante un juez de migración.

Pero, cuando el Departamento de Seguridad Nacional transfiere a estos menores al de Salud, no revela si los niños llegaron solos o fueron separados de sus padres.

“Tras llegar a nuestro cuidado, los menores nos reportarán cómo y cuándo fueron separados de sus padres u otro familiar si estaban viajando con ellos”, dijo en un email a Univision Noticias una portavoz.


Por:

DAMIÀ S. BONMATÍ
JORGE CANCINO


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